A NUESTRO ABUELO PUM PUM:  J A C I N T O   P A R R A L

acinto Parral, Héctor Parral (hijo), en brazos: Juan Manuel (Juancho lo llamaba). Sentadas María Bernarda y Mercedes

acinto Parral, Héctor Parral (hijo), en brazos: Juan Manuel (Juancho lo llamaba). Sentadas María Bernarda y Mercedes

Se escuchaba cada tarde en el garaje de La Serenísima, un murmullo constante “pum pum pum pum”. Era fácil encontrarlo para que vaya a almorzar. Solo había que seguir ese sonido.

Por Mercedes PARRAL

Lola le gritaba desde la cocina del caserón de Merlo “Jacinto! A comer!”. Era padre, médico psicoanalista, poeta, bohemio, pero ante todo era nuestro Abuelo Pum Pum.

El que nos llevaba en las noches de verano, a caminar los senderos de La Serenísima.Esa casa que tanto amaba, llena de frutales, bichos canastos, gatas peludas, grillos, bichitos de luz para nuestras noches de insomnio y el inolvidable ciruelo, árbol predilecto del Abuelo.

La Serenísima se vestía de reina y mostraba todas sus galas cuando sabía que el Abuelo Pum Pum nos sacaría a pasear a María Bernarda, Juancho y a mí por sus caminitos llenos de “no me olvides” bajo una inmensa luna llena y con la compañía de siempre de Federico García Lorca:

“La luna vino a la fragua / con su polisón de nardos. / El niño la mira mira. / El niño la está mirando. / En el aire conmovido / mueve la luna sus brazos / y enseña, lúbrica y pura, / sus senos de duro estaño. / Huye luna, luna, luna. / Si vinieran los gitanos, / harían con tu corazón / collares y anillos blancos. / Niño, déjame que baile. / Cuando vengan los gitanos, / te encontrarán sobre el yunque / con los ojillos cerrados. / Huye luna, luna, luna, / que ya siento tus caballos. / Niño, déjame, no pises / mi blancor almidonado…”

El sueño llegaba a los tres hermanos. El Abuelo Pum Pum nos llevaba a nuestras camas y pegaba en la solapa de los piyamas un “no me olvides” besándonos suavemente la frente para “faire dodo”.

Mientras tanto él volvía al garaje a escribir sus versos en los trozos de madera que cortaba con sus manos…pum pum pum, se escuchaba…pum pum pum…

“¡Ay madre como me duele

mi complejo vegetal!

Por ser Jacinto me duele

me duele por ser Parral

tan sobrado de alma

como tan de enjundia vegetal.

¡Ay madre como me duele

ser tan Jacinto Parral!

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