Argonautas del Folklore Imaginario (5) “DOS VUELOS”

Escrito para ser publicado especialmente en IMAGINARIO

“DOS VUELOS” -sobre “Dos palomitas” y “Violin Phase”- (Luis Rigou), por “Maíz”.

por Leopoldo “Polo” Martí.

dosvuelos

“Un puente entre la tradición y la vanguardia”

Entre los diversos lenguajes y estéticas que convivían en el “Folklore Imaginario” del Grupo “Maíz”, muchos se vinculaban con las vanguardias. Para casi todos los integrantes del grupo, hubo un vínculo particular con las músicas contemporáneas a nivel mundial, y ciertas cercanías y vínculos afectivos varios con los movimientos de las vanguardias latinoamericanas, en especial de Argentina y de Uruguay.

 

Podría mencionar para cada uno de nosotros por dónde iban nuestras inquietudes con la llamada “música contemporánea”, especialmente el movimiento en Buenos Aires, donde estábamos afincados todos desde 1985.

 

Tanto los grandes maestros argentinos (Francisco Kröpfl, Gerardo Gandini, Mariano Etkin, Marta Lambertini, Dante Grela, Oscar Bazán, entre muchos otros), las ilustres visitas como la del gran Luigi Nono a Argentina, así como las nuevas generaciones entre las que destaco el grupo “Otras Músicas”, nos enseñaron que la vanguardia era una forma de pensamiento creativo que puede estar latiendo junto a numerosas expresiones de tradición oral o escrita en el mundo. Para mí, todas las expresiones formaban –y forman- parte del mundo sonoro del ser humano de todos los tiempos, y pueden convivir también en un mismo proyecto. En la medida que ahondábamos en algunos movimientos musicales entroncados con lo folklórico y lo popular en Latinoamérica, reafirmábamos esa idea de encuentro de lenguajes, una suerte de puente permanente que vincula y une la tradición con la vanguardia.

 

Cuando nos reunimos en torno a “Maíz”, la música contemporánea convivía con los huaynos, las chacareras, las polcas, los gualambaos, la obra de Villa-Lobos, Ravel, Bartok, Yupanqui, Víctor Jara, y tantos otros (¡aunque no cualesquiera!).

 

Todo eso formaba parte de nuestra “materia prima”. La idea del “Folklore Imaginario” que nos brindó Bartok también se nutría de las expresiones contemporáneas y de la vanguardia; y ello interactuaba naturalmente con las distintas formas y lenguajes.

 

Recuerdo cuando las primeras escuchas de música andina junto a Luis Rigou y Esteban Gil Pereiro, me llamaban poderosamente la atención las tarkeadas y sikureadas, por la fuerza y expresividad de esas músicas, y particularmente el manejo del ritmo y las alturas en ellas. La tarka emite sonidos multifónicos en su propia naturaleza; el concepto de “afinación” en estos aerófonos debe tomarse con mucho cuidado; el microtonalismo juega un rol identitario en ellos. Las repeticiones de motivos, la interacción de las distintas notas tocadas en grupos diversos para combinar en una línea melódica, sobre un ritmo endemoniado y de una potencia increíble, me acercaban mucho más a ciertas músicas del movimiento minimalista que a otras músicas folklóricas o criollas. Y eso era compartido por todos los “Maíz”.

 

Por ello, el día en que Luis nos propuso trabajar sobre su idea de combinar el yaraví “Dos palomitas” con la obra de Steve Reich “Violin Phase” (1967), nos pareció que iba dentro de los lineamientos que buscábamos expresar con “Maíz”.

 

 

“¡Eso no es folklore!”

 

Por 1987, siendo ya “Revelación Cosquín ‘87” con “Maíz”, fuimos invitados por el gran músico, compositor y pianista Eduardo Lagos, a un programa que él conducía por entonces en la recordada “Radio Municipal” (la misma en la que disfrutamos de las “Raíces Latinoamericanas” de Blanca Rébori). Fue para nosotros una gran emoción que este músico –al cual admiramos desde siempre- nos convocara a compartir la música y la palabra en su programa, el cual era muy reconocido y escuchado por entonces en Buenos Aires.

 

Yo creo que por ahí debe andar alguna copia en “cassette” de aquel programa, y me encantaría volver a escucharlo, porque fue emoción pura en todo momento. Lagos estaba maravillado con el grupo, y le encantaba que alternáramos entre algo bien tradicional con algo nuevo, inesperado. Ya habíamos estrenado “Dos vuelos”, tal el nombre que Luis puso a esta composición en la que convivían, dialogaban, dirimían “Dos Palomitas” y “Violin Phase”. Así que tocarla en vivo en ese programa de Lagos fue un momento fuertísimo a nivel emocional, y sin dudas “de ruptura” para los oídos “tradicionalistas”.

 

Habitualmente Lagos promovía la participación de la audiencia, a través de mensajes que transmitían a su equipo de producción, y que le acercaban escritos en un papel. Luego de interpretar “Dos vuelos” hubo adhesiones y repudios. Siendo Eduardo Lagos un gran renovador, sin dudas que entre su audiencia había oyentes que esperaban escuchar nuevas músicas, y ellos estaban fascinados con nuestra propuesta. Pero también había seguidores de “lo tradicional”, que también tenían su espacio en este programa; para ellos lo nuestro fue una suerte de “sacrilegio”; recuerdo un oyente que estaba ofendido, hablaba de “Maíz” como un demonio, y exclamaba enardecido “¡Eso no es folklore!”, cosa que por otro lado es muy cierta, solo que nadie decía –nosotros menos aún- que eso fuera folklore. Siempre hablamos de que lo que Maíz proponía era adherir al “Folklore Imaginario” propugnado por Bartok. Convivían en la propuesta de Luis lo tradicional (el folklore) con lo renovador (la vanguardia).

 

“Dos vuelos”: algunos conceptos antes de escuchar

 

El yaraví es una canción de origen peruano, eminentemente andina, caracterizada por su hondura y su expresividad, a partir de giros de extracción modal, con ritmo libre, generalmente asociado a la tristeza y el desengaño amoroso. Si bien su origen nos remite al s. XII o XIII con el “harawi” -su antecesor precolombino que cuando es cantado se lo hace en idioma quechua-, luego se producirá un mestizaje que dará nacimiento a distintas variantes del yaraví criollo.

 

En Argentina surgió como Triste, y diferentes compositores de fines del s.XIX y principios del XX lo eligieron por su hondura, lirismo y expresividad. “Dos palomitas” es un yaraví criollo recopilado por diversos autores en Sudamérica, siendo en Argentina Don Manuel Gómez Carrillo el más reconocido. Hay muchísimas interpretaciones y arreglos vocales e instrumentales. Por sus propias características se presta, por un lado para versiones vocales y corales, por las posibilidades de armonización y polifonía, y por otro para las versiones instrumentales, en particular para los vientos, por su especial vuelo melódico.

 

Dos palomitas

(yaraví tradicional anónimo)

Dos palomitas se lamentaban llorando

y la una a la otra se consolaban diciendo:

 

”¿Quién te ha cortado tus bellas alas, paloma?

¿O algún falsario ha sorprendido tu vuelo?

 

¡Ay, ay, ay, paloma!,

¿O algún falsario ha sorprendido tu vuelo?”

(…)

 

El Minimalismo es un movimiento estético que, particularmente en música ha desarrollado una nutrida historia, con innumerables lenguajes y estilos; en el campo de la llamada “música académica” surgió a comienzos de 1960. También ha tenido una gran inserción y profusión en las músicas populares de distintas partes del mundo, y asimismo, desde sus propia concepción, desde su idea de expresar lo mínimo y lo esencial, entronca con lo tribal y con lo ancestral, y desde allí sus vínculos con “lo divino”, particularmente en comunidades indígenas y vivamente presentes en las de origen afro.

 

Partiendo de algunos de estos conceptos, numerosos músicos incursionaron en la música minimalista. Entre los referentes de las escuelas compositivas del s. XX, el norteamericanoSteve Reich (N.Y., 1936), nos atrajo enormemente, por la calidad y originalidad de sus creaciones. En la década de 1960 Reich comenzó a experimentar con la idea de las “fases” musicales, y cómo lograr desfasar distintos materiales utilizando cintas en estudio; esa misma idea la trasladó fantásticamente en la aplicación en vivo con instrumentos acústicos, creando –a la par de sus contemporáneos Terry Riley y Philip Glass- un lenguaje que comenzó a ser referencial en su obra.

 

Cuando Luis Rigou pensó en su composición “Dos vuelos”, seguramente sintió que entre el yaraví y la obra de Reich podría haber muchos encuentros, y sobre todo un enorme potencial en su unión, en su mixtura, en su diálogo, en su convivencia. Básicamente la composición tiene 3 partes: primero la exposición de “Dos palomitas”, luego la sección minimal, la cual poco a poco va a desembocar en lo que será la tercera parte, con “Violin Phase”. Ahora, cada uno de esos momentos tiene muchas particularidades, algunas de las cuales creo interesante destacar antes de escuchar.

 

Antes que nada, destaco que esta obra está interpretada en Trío: Luis Rigou (quena y tarka),Beti Plana (flauta) y Fabricio Zanella (violín).

 

Luego de que las hermanitas Torcaya, copleritas salteñas, cantan las “Coplas de San Santiago”, recopiladas por Rubén Pérez Bugallo, comienza “Dos palomitas”, primero en quena sola, luego se suma la flauta y finalmente el violín. Los motivos de la melodía son expuestos con distintos procedimientos de variación, cambiando registro, quebrando la melodía a veces nota a nota entre distintos registros, superponiendo los motivos a 2 y a 3 voces, etc.

 

En el momento en que la letra de la canción dice “¡Ay, ay, ay, paloma!”, comienza la sección minimalista. Sobre una trama repetitiva, en la cual va sumándose cada uno de los tres instrumentos, parten desde un unísono, y poco a poco comienzan a desfasarse, procedimiento que incluye originalmente Reich en su “Violin Phase”. Mientras esto sucede, la melodía del yaraví también se va exponiendo sucesivamente por cada instrumento, sin interrumpir la trama minimal.

 

Los motivos cada vez irán incorporando rasgos de “Violin Phase”, de modo tal que cuando se reexponga “Dos palomitas” (esta última vez será en la tarka) y quede el violín solo, será ya con la melodía (fase) característica de la obra de Reich.

 

Casi imperceptibles, en ciertos momentos aparecen las voces de las copleritas, como algo lejano, como un recuerdo de aquello que sonó al principio, y que además dará unidad no solo a esta composición, sino conceptualmente a todo el disco de Maíz.

 

El violín de Fabricio Zanella será el que concluya, con gran potencia y carácter, la música de este brillante compositor que es Steve Reich. Un encuentro entre tradición y vanguardia, que abona cada vez más nuestra idea del “Folklore Imaginario”.

 

Y en este sentido, viene bien recordar las palabras de Ricardo Piglia, cuando expresa: “La música debe más a la tradición musical que a cualquier otra experiencia y esa tradición a veces actúa como un legado que paraliza toda innovación” (R. Piglia, “Retrato del artista”, Formas breves, Anagrama, Barcelona, 2000).

 

No creo que haya que decir cómo prepararse para escuchar una determinada música; cada uno lo hace como quiere. Pero como en estos escritos he puesto mucho énfasis en valorar el trabajo hecho con Maíz, solamente puedo sugerir despojarse de preconceptos y prepararse para escuchar una música que trasciende los tiempos, que hermana, une y abraza.

 

https://soundcloud.com/polo-mart/dos-vuelos-luis-rigou-por-ma-z
[ CLICKEE para escuchar el tema ]

2 Replies

  1. Que buen trabajo de Memoria Polo querido, agrego simplemente que fue mi primera composición (en el sentido de toda escrita) para Maíz; Me llevó una noche en el depto de mis viejos donde entonces vivía (1982 ?)
    Una ùltima observación sobre la astucia compositiva para poder lograr el efecto “Estroboscopio” de la parte Violin Phase. Fabricio en el violin repite sin cesar las 14 semicorcheas del motivo. Beti también, solo que cada 4 ciclos roba una (de forma sutil, sin que la oreja del publico lo pueda percibir,siempre la misma) y prosigue su ciclo de 13, 14, 14, 14, 13. Yo con la quena en Sol (sol menor) dos ciclos después de la sustracción de Beti toco un ciclo de 15 semicorcheas; agregando una de forma casi imperceptible. Esto provoca un desfasaje terrible, un baile de segundas menores ( en particular Si b/La) que va dibujando nuevas micro-melodìas resultantes que cambian cada 28 semicorcheas sin que el oído pueda detectar como cambian ni porqué evolucionan. Sin un trio de ese nivel la sincronización es imposible. Un abrazo a todos !

  2. polo

    Luisito!!! No quise entrar en detalles demasiado técnico-musicales, pero recuerdo perfectamente tu ‘astucia’ compositiva. La composición es de 1987!!! La hiciste ya con Beti en Maíz!! Abrazos!!!

     

    LEA además en NuevoIMAGINARIO:

    0.  Argonautas del folklore imaginario.

    1. “Folklore: raíz y fruto”: conceptos.

    2. Santiago Bértiz: un cuyano de ‘pura cepa’.

    3. “Angelita Huenumán”, canción de Víctor Jara por “Maíz”.

    4. “Homenaje a Aníbal Sampayo”, por Maíz.

    5. “Dos vuelos”, de Luis Rigou, por “Maíz”: una propuesta de vanguardia.

    6. “Viajero por la tierra”, por “Maíz”: cuando el huayno viaja por otros mundos sonoros. (Próximamente… Polo ponete las pilas ! )

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Un pensamiento en “Argonautas del Folklore Imaginario (5) “DOS VUELOS”

  1. Que bueno leer sobre maiz, hace mucho que no los escucho … el unico cd que tengo del grupo, tuvo una falla tecnica y tiene varios temas estropeados. Los recuerdo en Carapachay, y recuerdo a Esteban Gil y a Eduardo Eguez, Cuantos años han pasado. Que buena musica!! que Cosquin aquel!!!!

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