Cometas bajo el viento de agosto

Ser niño ha de ser siempre
estar más alto que quien sujeta,
como una horca, de la cuerda.

He volado sobre los álamos
con el viento de agosto
hasta que sus ramas recién brotadas
como nuevos cuchillos de savia
le hicieron el harakiri a la tristeza.

No dejes de tironear mi cuerda
tu mano es suave y firme
como luz de luna llena.

Elevamos al descuido
un mapa de nosotros mismos
con festones brillos y cola
de serpiente emplumada
para saber si en al aire
electrizado y lleno de ozono
la verdad sea una perspectiva
que se mire desde otro sitio
sólo si te dejas llevar…

Corta bien los trozos de madera
pule los bordes que te diferencian
y ata el esqueleto alzado
desde tus hídricas manos,
infla los párpados al beso
torcaz y definitivamente ido
y sube a mi nombre tirante
habitado por sílabas sin aire.

Nunca dejes de lanzardardos
cuando de lejos vea llegar
tu soterrado debes devenir.

© Rubén D. ROMANI

 

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