Discurso de la soledad acompañada

Circula en la web un texto de Flávio Gikovate, psicoanalista brasileño, que plantea el fin del amor romántico y obliga a repensar las relaciones interpersonales desde otra perspectiva en donde se trasunta la necesaria autodefinición de roles y visibilidades y las consecuencias que esto acarrea en las mentalidades sociales.

Para Gikovate, incluso, los roles masculino y femenino están atados en forma relacional dependiente unos de
otros a lo largo de la historia humana:
“La verdad es que ni los hombres ni las mujeres han sido – ni lo son – libres para definir su forma de ser y de
obrar en lo que atañe al comportamiento social y cómo posicionarse frente al otro sexo. Hemos sido esclavos los unos de los otros y presionados por el medio para que esto se perpetúe.
Considero que el camino ahora sería el de intentar imaginar a hombres definiendo una masculinidad que no esté al servicio de impresionar a las mujeres y a mujeres buscando una forma de ser propia, que no sea la de la sumisión ni la de la imitación de los patrones masculinos.“
El desarrollo y vivencia de una pedagogía del respeto del otro llevaría a reducir las tensiones y sentimientos de decepción que nos causamos unos a otros en la convivencia diaria, apenas emergen atisbos de pensamiento y visiones propias.
Leamos el texto y procuremos ver su enfoque divergente:

SAWABONA – SHIKOBA
Estar solo en los tiempos actuales. Traducción de Mila de Perú.

No es sólo el avance tecnológico lo que marcó el inicio de este milenio. Las relaciones afectivas también están
pasando por profundas transformaciones y revolucionando el concepto de amor.

Lo que se busca hoy es una relación compatible con los tiempos modernos, en la que exista individualidad,
respeto, alegría y placer por estar juntos, y no una relación de dependencia, en la que uno responsabiliza al otro de su bienestar. La idea de que una persona sea el remedio para nuestra felicidad, que nació con el
romanticismo, está llamada a desaparecer en este inicio de siglo.

El amor romántico parte de la premisa de que
somos una parte y necesitamos encontrar nuestra otra mitad para sentirnos completos. Muchas veces ocurre
hasta un proceso de despersonalización que, históricamente, ha alcanzado más a la mujer. Ella abandona sus características, para amalgamarse al proyecto masculino.

La teoría de la unión entre opuestos también viene de esta raíz: el otro tiene que saber hacer lo que yo no sé. Si soy manso, ella debe ser agresiva, y así todo lo demás. Una idea práctica de supervivencia, y poco romántica. La palabra de orden de este siglo es asociación.

Estamos cambiando el amor de necesidad, por el amor de deseo. Me gusta y deseo la compañía, pero no la necesito, lo que es muy diferente. Con el avance tecnológico, que exige más tiempo individual, las personas están perdiendo el miedo a estar solas y aprendiendo a vivir mejor consigo mismas. Ellas están comenzando a darse cuenta de que se sienten parte, pero son enteras. El otro, con el cual se establece un vínculo, también se siente una parte, no es el príncipe o salvador de ninguna cosa, es solamente un compañero de viaje.
El hombre es un animal que va cambiando el mundo, y después tiene que irse reciclando para adaptarse al
mundo que fabricó. Estamos entrando en la era de la individualidad, que no tiene nada que ver con el egoísmo.

El egoísta no tiene energía propia; él se alimenta de la energía de los demás, sea financiera o moral. La nueva
forma de amor, o más amor, tiene nuevo aspecto y significado. Apunta a la aproximación de dos enteros, y no a la unión de dos mitades. Y ella sólo es posible para aquellos que consiguieron trabajar su individualidad. Cuanto más capaz sea el individuo de vivir solo, más preparado estará para una buena relación afectiva.

La soledad es buena, estar solo no es vergonzoso. Al contrario, da dignidad a la persona. Las buenas relaciones afectivas son óptimas, son muy parecidas con estar solo, nadie exige nada de nadie y ambos crecen.

Relaciones de dominación y de concesiones exageradas son cosas del siglo pasado. Cada cerebro es único.

Nuestro modo de pensar y actuar no sirve de referencia para evaluar a nadie. Muchas veces pensamos que el
otro es nuestra alma gemela y, en verdad, lo que hacemos es inventarlo a nuestro gusto.

Todas las personas deberían estar solas de vez en cuando, para establecer un diálogo interno y descubrir su fuerza personal. En la soledad, el individuo entiende que la armonía y la paz de espíritu sólo se pueden encontrar dentro de uno mismo, y no a partir de los demás. Al percibir esto, él se vuelve menos crítico y más comprensivo con las diferencias, respetando la forma de ser de cada uno. El amor de dos personas enteras es el bien más saludable. En este tipo de unión, está el abrigo, el placer de la compañía y el respeto por el ser amado. No siempre es suficiente ser perdonado por alguien. Algunas veces hay que aprender a perdonarse a si mismo…
SAWABONA es un saludo usado en el sur de África y quiere decir:

“Yo te respeto, yo te valoro y tú eres
importante para mí“.

Como respuesta las personas dicen: SHIKOBA, “Entonces yo existo para ti“.

Ver: Otros textos del mismo autor

A baixo seguem os livros do Dr. Flávio Gikovate que não estão mais à venda, mas estão disponíveis gratuitamente para download.

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